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Tengo que contratar a alguien y pienso…

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    Algunas reflexiones sobre la conveniencia de emplear a alguien en nuestro emprendimiento

    Hace poco publiqué una entradita con algunas reflexiones respecto a que no es una buena idea contratar parientes inspirada en algunos problemas que venían teniendo una cliente con su marido en su empresa.

    estatua handshake

    Respecto a la necesidad de contar con colaboradores esta última semana resultó bastante catastrófica y tengo que tomar una decisión en ese sentido ya que necesito incorporar una persona al Estudio y otra para un emprendimiento agropecuario que llevo con mis hermanos.

    Siempre contratar gente me resultó complicado y recuerdo las interminables conciliaciones laborales que tenía con mi mejor amigo cuando eramos orgullosos propietarios de un restaurante en Palermo que no sabían elegir gente buena en un rubro complicado. Por otro lado siempre me llamó la atención un amigo,  dueño de una empresa constructura que tiene más de 30 empleados y en estos últimos años solo ha tenido dos conflictos laborales. Una tasa bajísima que muestra que hay algo que él está haciendo muy bien.

    Por eso, ahora que tengo que contratar otros colaboradores, en rubros tan disímiles como un estudio jurídico o un establecimiento agropecuario, pienso en algunos errores cometidos y enseñanzas que eso me ha dejado.

    Aunque, como decía, esas decisiones siempre son muy difíciles, sobre todo porque ninguno es una gran empresa que puede pagar por lo mejor y tiene resto para hacer eso, quisiera compartir algunas sugerencias que me dieron en su oportunidad y que me parecen importantes.

    1.-Nunca emplear a alguien sólo porque se lo conoce.   En cierto sentido, esto es similar a lo que decía en la entrada que les mencionaba que no es una buena idea contratar a los parientes. Emplear a gente que se conoce, sólo por eso, puede llevar a grandes problemas si no son las personas indicadas para el trabajo. Piensen que el conocimiento de la persona lleva a perder objetividad y también lleva a que ellos esperen cosas que no corresponden del trabajo. De todas formas, hay muchísimos ejemplos de negocios bien llevados por íntimos amigos pero depende muchísimo de la persona y de lo claro que tiene que estar todo.


    2.-Evitar asociar a alguien al emprendimiento porque no se le puede pagar su contrato. Este es un error recurrente que se ve muchísimo en el ámbito jurídico donde yo me muevo. Recuerdo siempre  las caras de satisfacción de mis amigos cuando conseguian un trabajo donde el abogado antiguo los “asociaba” a los nuevos juicios y su “porcentaje de honorarios” nunca llegaba. Esto  genera  frustraciones e insatisfacciones que en el corto plazo no generan más que problemas. La finalidad de asociarse con alguien es generar valor, duplicar ingresos o negocios y que sea una situación “win-win” y no una manera de eludir costos y ponerle una zanahoria delante a alguien para evitar pagarle lo que corresponde. Por lo tanto, si no se tiene espaldas suficiente para contratar un empleado, siempre convendrá celebrar algún acuerdo alternativo, como por ejemplo fijar honorarios por trabajos precisos.


    3.-Que la decisión de emplear a alguien sea la última de las opciones. Con esto me refiero que hay que tener muy en claro cual es el trabajo que la persona empleada hará y que habilidades deberá tener para cumplirlo. Contratar a un generalista para hacer descansar sobre él todos los aspectos del negocio no creo que sea un buen plan. Desde  mi punto de vista, la mejor manera que la persona a emplear genere valor será emplear a alguien para la tarea específica que el emprendimiento necesita con mayor necesidad.


    Por último, quisiera dejar algunas aclaraciones hechas. Desde mi punto de vista, la decisión de emplear a alguien siempre tiene que ser muy fríamente analizada. Con esto no quiero decir que emplear a alguien sea un error, al contrario, es el paso lógico del crecimiento pero, también, es una decisión que tiene que tomarse en forma muy seria. Piensen que nuestras leyes laborales son extremadamente rígidas, que muchas veces los costos de tener una persona “en regla” incentivan la informalidad, y que para un pequeño emprendimiento personal un juicio laboral puede terminar de sellar la suerte del mismo.

    Por eso siempre considero, y así aconsejo cuando tengo la oportunidad, que la decisión de emplear a alguien debe ser tomada en forma muy responsable, pensando que tendrá que cumplirse todas las formalidades legales requeridas y que deberá existir una previsión económica suficiente como para afrontar sin problemas el compromiso asumido.

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