Pasando el punto de frustración
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Cuántas veces han escuchado o Ustedes mismos han dicho “Como me tiene hinchado las pelotas todo esto, no veo la hora de largar todo a la mierda!!!”. Perdón por el lenguaje pero no se me ocurre otra forma más gráfica de ponerlo y todos ya somos grandes.
Esto es lo que yo llamo el Punto de Frustración. Esta sensación es ese momento donde nuestra paciencia se agotó, nos olvidamos lo que hemos avanzado, perdemos de vista el futuro y sin analizar demasiado colgamos los botines.
Y ahora que estamos llegando a fin de año, donde tenemos siempre una tendencia a hacer balances y ver como nos fue, en muchos casos esta sensación aflora.
Yo lo he visto en clientes con juicios largos y de trámite complicado, lo viví en negociaciones peleadas, me pasó cuando tenía en el restaurante, y ejemplos seguramente nos sobran.
Por eso, para mí, lo importante para que esta sensación no nos venza, es tener en claro no solamente a donde queremos ir en nuestro camino sino también los objetivos a cumplir. Saber que hacer. Yo creo que para evitar la frustración es importante saber que es lo que se necesita hacer tanto como saber hacerlo.
Cosas que ayudan:
- Tener en claro la necesidad de hacer una sincera evaluación interna y que nos refleje las razones de porqué hacemos lo que hacemos es primordial para diferenciar si la decisión de abandonar la lucha es una derivación razonada de los acontecimientos y se hace porque nos conviene o si la decisión de abandonar todo es porque estamos desgastados y no queremos saber más nada.
- Considerar los costos hundidos. En economía se llama costos hundidos a aquellos costos imposibles de recuperar, irrelevantes y por lo tanto no deberían influir en nuestra decisión. Esto es algo que hay que tener bien presente porque nos lleva a confusiones.
- De ser posible, identificar el origen de la frustración ya que no es lo mismo estar cansado que saber que carecemos de recursos o habilidades para continuar.
- Siempre sirve evaluar las alternativas y los costos de oportunidad.
- Hay que tener bien en claro si la frustración obedece a que nos enfrentamos con obstáculos insalvables o si éstos pueden ser enfrentados con éxito.
Por último hay que saber que si bien nunca conviene ser obstinado, muchas veces el éxito llega a aquellos que son capaces de ir un paso más allá que el resto.




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March 3, 2009 at 01:41
Yo ya he pasado varias veces el punto de frustración…
Muchas veces uno tiene un “quiosquito” y se encuentra en la delgada línea entre estár en regla y no estar. Sabe que para avanzar debería poner las cosas más en regla, pero también hacer eso supone más costos y la posibilidad (en Argentina) de ni poder volver al “quiosquito”.
Pasar de parecer empresa a realmente serlo (siempre cumpliendo con los servicios ofrecidos); de ser sólo monotributista a, por ejemplo, una SRL (con los costos fijos que se agregan); de trabajar desde la casa a tener una oficina (más costos fijos); de estar part-part-time (repetí ‘part’ dos veces a proposito), sin soltar un trabajo en relación de dependencia, a estar full-time.